El PIF: ese gran desconocido

Bien sea por desconocimiento o bien por falta de interés de la administración en que se conozca y que se utilice de forma tan masiva como la tradicional "formación bonificada" o "formación de demanda" -si utilizamos el término de una forma más técnica-, el caso es que el PIF (Permiso Individual de Formación) no goza de la popularidad de "su hermana mayor", la tradicional formación bonificada.

Resulta sorprendente que, no siendo algo novedoso (porque esta posibilidad fue introducida en nuestra normativa en el año 2007 a través de la Orden TAS/2307/2007, de 27 de julio, por la que se desarrolla parcialmente el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, por el que se regula el subsistema de formación profesional para el empleo en materia de formación de demanda y su financiación, y se crea el correspondiente sistema telemático, así como los ficheros de datos personales de titularidad del Servicio Público de Empleo Estatal), NO SEA CONOCIDO por la mayoría de empresas y trabajadoras y trabajadores de este país. Por ello, queremos aprovechar este artículo para ayudar a su difusión y "popularidad".

El llamado PIF (Permiso Individual de Formación) es un permiso autorizado por la empresa a un trabajador, para la realización de un curso, dirigido a la obtención de una acreditación oficial, incluidos los títulos y certificados de profesionalidad, así como los procesos de reconocimiento, evaluación y acreditación de las competencias y cualificaciones profesionales.

Se bonificarán los costes salariales (sueldo base, antigüedad, complementos fijos y pagas extraordinarias) correspondientes a las horas laborales que el trabajador invierta en su formación, limitándose a 200 horas por permiso y curso académico o año natural.

Por tanto, resulta una opción perfecta para que la persona trabajadora pueda formarse y obtener una acreditación oficial (manteniendo su sueldo) y para el empresario no supone quebranto económico alguno, pues el coste del trabajador en dicha ausencia formativa, es amortiguado a través de un descuento aplicado en los seguros sociales que el empresario abona. Por tanto, resulta, una opción perfecta para ambas partes

Si tenemos que ponerle alguna pega al PIF, viene dado por la interpretación que le viene dando la administración pública desde hace algo más de un año, limitando su uso a acciones formativas que no guarden relación con la actividad laboral del trabajador. Haciendo uso de esta interpretación restrictiva, están limitando bastante su uso, imaginamos que porque el Estado no quiere ver mermada su recaudación económica a través de los seguros sociales.

En cualquier caso, para que conozcáis en profundidad esta útil figura, os dejamos un link a la página de la Fundación Tripartita donde tenéis toda la información relativa a éste: http://bitly.com/10sKguq 

Esperamos que os sea muy útil.

 

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